Salario Emocional

Por: Marta Holness

Existe una nueva era después de Covid-19 para el mundo entero, tanto en lo político, económico y social. Las empresas se vieron obligadas a hacer cambios importantes para subsistir, entre otros, la adaptación tecnológica para permitir mantener el negocio desde la modalidad del teletrabajo, aprender una nueva forma de comunicación y sinergia entre los equipos de trabajo.

Las dinámicas laborales han cambiado obligando a las organizaciones a adaptarse a las necesidades sociales, familiares y personales de sus empleados. A las acciones de satisfacer plena y eficazmente estas necesidades, las llamamos “salario emocional”.

El salario emocional puede actuar como “factor motivador” de los empleados y es la forma en que las empresas fidelizan al talento, pues son todos los beneficios que se ofrecen al colaborador por encima del salario.

Las empresas usan el salario emocional para construir confianza. Cuando la empresa es capaz de proyectar familiaridad, intimidad y compañerismo más allá de las políticas que tenga y dichas acciones deben alinearse con los valores de la organización y de los colaboradores.

Las ventajas que recibe una organización al poner en práctica el salario emocional son: índices de rotación del personal bajos, reducción de gastos en relación con la selección, formación y administración del personal, niveles bajos de absentismo, empleados satisfechos con elevados índices de productividad y competitividad.

Los tipos de salario emocional son: horario flexible, teletrabajo, planes de formación, beneficios de seguros médicos y vida, áreas de distracción, días libres por el día de su cumpleaños, actividades de voluntariado promovidas por la organización y con horas libres para que los empleados realicen dichas actividades, capacitaciones y oportunidad de crecimiento dentro de la empresa, tener líderes, no jefes; reconocimientos.

“El dinero no trae felicidad, pero un grupo de empleados felices

puede hacer mucho más que dinero" - Jaime Leal